Las Locaciones
El vocablo Locación, proviene del latín, locatio (los anglosajones también la utilizan: “location” y, muy seguramente, nosotros
la adoptamos de ellos). Denomina arrendamiento, es decir, el acto de alquilar
un determinado lugar o servicio por un determinado tiempo, pagando algo por
ello.
Ahora bien, Locación, en el lenguaje audiovisual, se refiere al lugar
en el que se desarrolla o se desarrollará una escena de cualquier pieza audiovisual,
en un ambiente natural o construido por el hombre, que no se trate de lo que se
denomina una escenografía, es decir, el espacio construido para representar una
locación. Y no necesariamente debemos pagar por ella para que sea locación,
pues aunque no es lo común, algunas veces se puede conseguir gratuitamente.
Pero lo que a nosotros nos importa por el momento, es para qué necesitamos
y cómo debemos utilizar la locación.
Inmediatamente alrededor del personaje, se encuentra la locación. Esto
quiere decir que están íntimamente relacionadas entre sí. Siempre nuestro
personaje se encuentra en un lugar determinado. Y esto lo ha dejado
meridianamente claro el guionista. Por lo tanto, del mismo modo en que ha
elegido cuidadosamente al personaje, sus palabras y gestos, ha hecho lo propio
con el lugar que ocupa para desenvolverse. Cada lugar dentro del guión (y ahora
haremos una pequeña extensión) sea proporcionado mediante una locación o una
construcción en estudio, llamada escenografía, debe haber sido cuidadosamente
elegida o construida. De otro modo deja “rendijas” por las que se escapan
algunos de los significados que requerimos para la construcción de la historia;
para que esta sea comprendida profundamente por los espectadores.
La Locación en el fondo es lo que podríamos denominar Espacio
Audiovisual a la historia. Es el contexto en el que desenvolvemos nuestro
mensaje.
Si han leído correctamente el guión, advertirán que cada uno de los
lugares en donde se cuenta la historia es casi tan relevante como el mismo
personaje, como sus diálogos. Y es porque se le adjudica una potencia
comunicativa muy relevante. No da lo mismo un desierto que el mar, ni siquiera
un departamento que otro. Cada uno tiene sus características y, al igual que el
casting, comunica, por sí solo, una buena parte de la carga emocional que
requerimos para llegar al espectador.
Es nuestra responsabilidad como directores decidir correctamente la o
las locaciones de nuestro filme, independiente de quién las ha buscado o
presentado.
En el plano práctico, debemos tener en cuenta que una foto no alcanza
para decidir completamente si aceptamos definitivamente una locación o no; ni
siquiera si el trabajo de locacionarla se ha hecho con acierto. El director
deberá acudir a ella y verla en persona, de tal manera que compruebe sus
posibilidades comunicacionales y, por supuesto, las técnicas y prácticas.
La Locación es, también con mucha frecuencia,
un personaje. Tan importante es su significación, que las locaciones pueden
participar de la historia como personajes. Pero será decisión del director si
esto es así o no. Algunas, ya vienen predestinadas a serlo, como es el caso en
películas del estilo de “La Casa Embrujada”, “El Pantano Misterioso”, etc. Pero
aunque no se trate de ese tipo de filmes, cada espacio en el que se desarrolla
una escena puede y debe ser relevante para la historia, al punto de que su presencia
aporte a la significación temática, en un segundo o tercer plano
comunicacional. Con excepción de aquellos casos en que el director decide
anular la presencia de la locación, filmándola con objetivos largos, sacándolas
de foco, las locaciones, correctamente utilizadas para ello, terminan dándoles tal
presencia significante, que acaba por completar la esencia del personaje, la comunicación
del tema y la narración de la historia.
En primer lugar, debe desglosarse
correctamente el guión, de tal manera que sepamos cuáles son los lugares o
locaciones que requerimos para nuestro proyecto.
Antes de lanzarse a la búsqueda de lugares reales,
es preciso establecer el tipo de lugares que tenemos en mente. Para ello, lo
más común es que el director realice un documento con la visión del director en
la que reflejará cada uno de los lugares que idealmente quisiera para su filme.
Mientras más preciso sea este documento, más fácilmente se podrán encontrar
posteriormente los lugares reales para el rodaje.
Hacer las locaciones o ser el locacionador de
un proyecto, requiere conocer lo más profundamente posible la geografía del
lugar donde se desarrollará la historia. Si no es así, lo mejor es pedir la
ayuda de alguien que sí la conozca.
Al llegar a cualquier espacio, interior o
exterior, lo fundamental es observarlo con ojos de director y pensando en el
proyecto, en la escena o escenas que se realizarán allí. Sólo entonces, se debe
proceder a fotografiarlo y/o a grabarlo en video.
Es preciso que tengamos en cuenta que nuestro
trabajo es ser los ojos del director y/o del resto del equipo que no ha
visitado aun el lugar. Esto es muy importante pues de ello dependerá si el
lugar parece elegible o no. Un lugar mal fotografiado puede ser descartado
siendo útil o viceversa. En ambos casos es una pérdida de tiempo y por supuesto
de dinero.
Se debe fotografiar siempre hacia los 4
puntos cardinales, intentando describir el lugar lo mejor posible. Y no olvidar
que al menos un par de esas fotos deben hacerse con un lente considerado normal
(35mm) para cámaras fotográficas DSLR (Digital-Single-Lens-Reflex), de tal
manera que el lugar no parezca más grande o pequeño de lo real. Además, deben
hacerse algunas fotos que representen posibles puntos de vista para desarrollar
la escena. Y, por último, deben registrarse todos aquellos aspectos
sobresalientes del lugar por cualquier razón relevante al proyecto o la escena,
ya sea que se trate de asuntos favorables o no.
Tanto el director como el fotógrafo del
proyecto querrán conocer la orientación de todas las locaciones, por lo que
debe precisarse al menos la ubicación del norte sin excepción, bien se trate de
un interior como de un exterior.
Si se trata de locaciones remotas o que
carezca de referencias urbanas, como dirección, barrio o ciudad, es preciso
estableces su ubicación GPS, de tal manera que sea posible ubicarla con
sencillez en una nueva visita.
Debes ordenarlas y presentarlas con nombre y
por escena, de tal manera que no sea una complicación entenderlas para quien
está revisando el trabajo del locacionador.
Por último, debes archivarlas organizadamente
y conservarlas lo mejor posible para su posible uso futuro.
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