El Casting
Ya
sea que hayas escrito tú mismo el guión o que lo hayas recibido de manos del
productor, es indispensable que hagas una exhaustiva revisión de los personajes
en él.
No
todos los guionistas entregan un perfil detallado de los protagonistas y mucho
menos de los secundarios. Así, pues, es necesario revisarlo en caso de que
exista, o hacerlo uno mismo, cuando no. En ambos casos, mientras más profundo
sea mejor resultarán nuestros personajes y más sencillo les será a los actores
que los representen conseguir dar con las características propias de cada uno
de ellos.
Pero
sólo cuando conocemos realmente bien a alguien, podemos decir que sabemos cómo
se ve.
Llevar
a cabo un buen casting es algo más que sólo buscar un actor o actriz que posea
las características físicas de nuestro personaje.
Si
bien suelo estar de acuerdo con que cualquier que tenga las ganas de actuar
puede hacerlo (ya que la verdadera responsabilidad de la actuación está en la
profunda relación que establece el director o la directora con aquellos que
representan a sus personajes), mi recomendación es que hagas tu casting con
actrices y actores lo más profesionales posible.
Los
actores y las actrices, han desarrollado cualidades y herramientas que no todos
poseen.
La
más relevante, es que han convertido su cuerpo y, en definitiva, todo su ser,
en un instrumento representativo, camaleónico (si me permiten el término), con
el que son capaces de convertirse en cualquier otra persona, incluida
una de otro género.
Desde
luego hay unos más talentosos que otros. Así como hay unos directores más
talentosos que otros.
Pero
además, son disciplinados, puntuales, comprometidos, estudiosos, muy generosos
(con su ser y hacia el personaje que buscan representar).
Y
por último, algo que al menos a nuestro nivel de estudiantes de audiovisual no
es menor (pues la mayor parte de las veces sólo podremos optar a conseguir
también a estudiantes en proceso de convertirse en actores), que realmente se
interesan por hacer el trabajo que le pedimos, pues ellos también quieren
demostrar que son capaces de hacer el papel.
Y porque, en la mayoría de los casos, nada de lo anterior, es capaz de hacer un
ciudadano cualquiera.
Cuando
los cites al casting, grábalos brevemente en todos los planos posibles.
Asegúrate de haber visto todas sus singularidades: tatuajes, cicatrices;
particularidades físicas, motrices o de carácter. No dejes de poner atención a
aquellas partes de su cuerpo que más utilizarás. No querrás estar filmando una
publicidad de pasta de dientes con un actor con dientes torcidos o feos; ni a
un violinista sin un dedo meñique; ni a un presidente con un tatuaje en el cuelo;
etc.
En
los casos de que se trate de un papel en un cortometraje (es decir, que realmente requiera de actuación), entrégales la copia
de una de las escenas que ofrezca la posibilidad de que se muestre en sus
capacidades histriónicas. Y dale la oportunidad de que lo haga al menos 3 veces,
si te gusta el actor o la actriz. Recuerda que hasta los actores sufren de
nerviosismo frente a la cámara.
Procura
despachar de inmediato a aquellos que realmente no parecen servir en absoluto.
Es muy descortés tener a alguien ahí esperando para luego hacerle un plano por
compromiso. Ellos lo notan; y puedes necesitarlo en otro oportunidad. Te lo van
a agradecer.
Anota
en una planilla y por orden de llegada los datos de cada uno y luego
transcríbelos a una planilla profesional de casting, de tal manera que puedas
volver a encontrarlos y que no confundas sus nombres con sus rostros.
No
desprecies la utilización de elementos de utilería o vestuario cuando creas que
es realmente necesario. No pocos actores se sienten muy cómodos usando un
sombrero, un arma, una pipa, una cartera, o una sombrilla. Les ayuda a meterse
rápidamente en el personajes y les da algo más de seguridad.
Al principio, siempre
deja que representen al personaje como a ellos les parezca; luego,
corrígelos entregándoles los datos que tú has preparado, basado en el perfil,
conversando amablemente con ellos; y finalmente, hazlo tú mismo, si es que nada de lo anterior prospera. Esa representación tuya, debe ser absolutamente comprometida, jugada,
sin importar si eres pésimo actor. Lo que tus actores van a ver en ella es la
intención, el convencimiento, la fuerza con la que lo haces; y le pondrán toda
su capacidad a su representación siguiente.
Intenta
tener un calendario, al menos aproximado, del trabajo para el que les requieres,
de tal manera que puedas preguntarles por su disponibilidad.
Prepara una lista de preguntas relativas a las cualidad que el actor requiere para el personaje, tales como andar en bicicleta, montar a caballo, saber nadar, conducir un auto o una moto, etc. No querrás enterarte de que no sabe cuando le pidas que lo haga en el set.
No
olvides tomar fotos de cada uno de ellos en PP, PM y PG; de frente y de perfil,
para el registro y el archivo.
Cuando
revises el resultado de tu casting, procura que el actor que elijas, tenga las
características físicas de tu personaje; que esté dispuesto a modificar su
estampa lo suficiente como para parecerse aun más; que esté dispuesto a acudir
a los ensayos que propongas; que esté dispuesto a estudiar profundamente al
personaje para representarlo debidamente; y que esté dispuesto a comprometerse 100% con el
proyecto.
No
pocas veces es mejor tener a un actor comprometido que a uno famoso, o al que
se parece más. Es complicado trabajar con “divos”, especialmente cuando
comenzamos a dirigir; y es desalentador trabajar con aquellos que fallan o
desisten en la mitad del proceso.
Por
último, debes tener conciencia de que en el nivel estudiantil, es decir, cuando
no hay presupuesto para los servicios de un actor, el asunto se vuelve
sumamente complicado, por lo que es preciso hacer un trabajo muy profundo y
comprometido. Esto implica no conformarse con el primero que encuentras;
intentar tener siempre un respaldo (backup) por si alguno falla; mantener un
contacto permanente y cordial con quienes hayas elegido, so pena de perderlos
en cualquier momento.
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